Esta semana México estuvo en pánico por motivo de la Inlfuenza porcina, que ahora es Influenza humana. Bares, escuelas, restaurantes y todo tipo de establecimiento comercial, cerraron puertas. Llevo 6 días sin asistir a la escuela. He leído, estudiado, repasado todo lo posible, también he ayuado en mi casa, he estado tirado en el sofá mirando la T.V., he caminado con mi perro, Lukas, por las calles solitarias de mi colonia y no encuentro algo mejor qué hacer. Estoy cansado de estar enfrente de la computadora conversando por el chat mientras reviso el Facebook.
Creo que me volveré loco. Esta mañana Frank, otro gringo, partió a su ciudad natal. Estuvo 10 meses concluyendo estudios de doctorado en hisotoria. No había un fin de semana que no salieramos o que almenos bebieramos unas cervezas. Miro el reloj y marca las diez de la noche con seis minutos. ¡Dios!. Junto a la computadora, a mi izuqierda, siempre a la izquierda, una botella de Torres 20. En el frigobar, una Coca-Cola de 600 ml. En el congelador, hielos. En la cuchilla, unos Doritos Pizzerolas.
Hoy fui a dejar a Frank y a su hermana a la terminal, la misma terminal que he mencionado anteriormente, estuve leyendo un excelente libro de Nassim N. Taleb, titulado El Cisne Negro. Después, acomodé mi cuarto, desayuné y me dirigí a jugar futbol. Al terminar esa simpática cascarita, regresé a mi casa a bañarme y alistarme para salir con una amiga. Por azares del destino a la amiga se le complicó la tarde -pienso que fue una excusa muy mala, sin embargo le creo- y de esa forma comenzó la maldición del sábado de Influenza, sábado de AH1N1.
Frank y yo formamos una amistad magnífica. Formó parte del Partido Comunista en los Estados Unidos. Alienado a la izquierda, licenciado en Ciencias Políticas, y ahora estudiante de doctorado, partió a su casa en el estado de Michigan.
Qué más me hubiera gustado escribir las anécdotas diarias que pasaba con Jared, el primer nombre de Frank, como lo hacía al comienzo de este blog. En fin. No me queda nada más de que escribir, ya que si continúo, perderé del disfrute de esta noche tan maravillosa llamada Fiebre del Sábado de Influenza
sábado, 2 de mayo de 2009
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