domingo, 28 de octubre de 2007

¿Destino?

Creo que ayer, el destino no quería que llegaramos a tiempo a Puebla después de ir a Six Flags. Tampoco quería que comenzara una relación con alguien que para mí es especial. Y tampoco quizo que escribiera ayer por la noche y hoy por la madrugada, toda la bitácora del día. Que escribiera toda mi frustración. Que expresara mi melancolía. Mi Tristessa. Después de una discusión por la salida del parque. Después de una riña entre mi hermano y yo, todo regresaba a su normalidad en el momento que cruzamos la puerta de la casa. No podía abrir la boca por un pequeño, pero fuerte golpe, que recibí en la quijada. Subí a mi recamara, encendí la Lap y unos minutos después, comenzó una pequeña aclaración de circunstancias que se debía haber dicho desde hace tiempo atrás con esa persona especial. Siempre he creido que por algo pasan las cosas. Yo no hubiera conocido a mi amiga Melissa si ella no hubiera extraviado su pasaporte, lo que ocasionó el retraso de su llegada a México por 3 días. Quizás perdimos el autobus porque salvamos muchas vidas. Quizas no se ella mi novia por alguna circunstancia que ahora no puedo desifrar. Una platica. Una verdad. Una amiga. Una novia.

domingo, 14 de octubre de 2007

Domingo a la 1:46am

La última nota que escribí era acerca de un recuento de lo que habia sucedido en el verando pasado (2007), y de cómo me sentía un día antes de comenzar las clases en la Universidad. Hoy, estudiando para mi examen de mañana lunes, Introducción a la Economía, con dos cervezas Indio, una libreta, un radio y una dulce compañera como la soledad, retomo el viejo camino de escribir la bitácora del día, de la semana o de simplemente un instante. No hay razón de escribir tanto cuando no lo deseas, pero en ocasiones es necesario decir lo que sientes.

Espero que este semestre termine bien, después de casi 2 meses de estar en la Universidad, aún sigo pensando en esos viejos tiempos cuando me salía de mi casa sin permiso y me iba a jugar futbol con unos vecinos, y cuando eran las 9 pm mi madre salía a buscarme para meterme agarrandome de las orejas. Mi cumpleaños fue hace 3 fines de semana. Hoy ya tengo 19 años, y esas viejas anécdotas convertidas en memoria, serán las que me acompañen hasta el día de mi muerte.