Esta tarde despedí a mi amigo danés Yann. Él se encontraba con las gringas y conmigo hace dos semanas en las maravillosas costas del Pacífico mexicano.
Después de 9 semanas en México, toma el camino de regreso al continente viejo, de regreso a su casa, de regreso con su familia, de regreso a su vida habitual. Él comenta: "Necesito ver a mi familia, a mis amigos, mi casa, pero estoy seguro que en 2 semanas estaré ansioso por tomar un vuelo de regreso a México."
Es fascinante como en tan poco tiempo, una persona se pueda enamorar de un lugar; se quede asombrado de la maravillosa cultura y sobre todo, de la ceguera de la misma gente que deja pasar los años y las oportunidades de progreso.
¿Pasará poco tiempo para que vuelva a toparme con él? No lo sé, y quizás por lo pronto, no lo sepa.
Después de 9 semanas en México, toma el camino de regreso al continente viejo, de regreso a su casa, de regreso con su familia, de regreso a su vida habitual. Él comenta: "Necesito ver a mi familia, a mis amigos, mi casa, pero estoy seguro que en 2 semanas estaré ansioso por tomar un vuelo de regreso a México."
Es fascinante como en tan poco tiempo, una persona se pueda enamorar de un lugar; se quede asombrado de la maravillosa cultura y sobre todo, de la ceguera de la misma gente que deja pasar los años y las oportunidades de progreso.
¿Pasará poco tiempo para que vuelva a toparme con él? No lo sé, y quizás por lo pronto, no lo sepa.
"Espero que hayas tenido un excelente regreso a casa Jann."




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